La Guelaguetza, Ofrenda de Oaxaca para el Mundo

Al sur de la república mexicana se encuentra el estado de Oaxaca, cuyo significado es “En la Cima de los Guajes”, tierra abundante en gastronomía, cultura y tradiciones que ofrecen lo mejor de sí para todo el orbe, como lo es la Guelaguetza.

  • 13 Septiembre
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  • Sonia Zuñiga
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La capital oaxaqueña ocupa el quinto lugar en la lista de las mejores ciudades del mundo, según los World's Best Awards 2019, reconocimientos que cada año otorgan los lectores de la revista Travel+Leisure, quienes participan en una encuesta para votar por sus destinos favoritos en diferentes categorías.

La Noche de los Rábanos, el Día de Muertos y las Calendas son celebraciones que demuestran la alegría de los oaxaqueños, pero La Guelaguetza es por excelencia la fiesta más representativa del estado, significa “regalo” u “ofrenda”, en lengua zapoteca, se celebra desde hace 87 años en el cerro del Fortín, donde sus pobladores se reúnen para presenciar música y danzas regionales.

Vamos Todos a El Fortín

Todo comienza con el llamado Lunes del Cerro, que cae el cuarto lunes de julio, en el que personas procedentes de las ocho regiones (La Cañada, La Costa, El Istmo, La Mixteca, El Papaloapan, La Sierra Norte, La Sierra Sur y Los Valles Centrales) se reúnen con sus trajes de gala para darle rienda suelta a su algarabía mediante la interpretación de sones y coreografías majestuosas, con lo cual contagian a paisanos y extranjeros las ganas de convertir el recinto en una monumental pista de baile.

Desde la madrugada se ve la multitudinaria fila que rodea el auditorio, con asistencia de mexicanos y extranjeros. No es extraño ver a las féminas con blusas típicas adornadas con bordados de enormes flores, y para cubrirse del inclemente sol se hacen notar los sombreros de palma que cubren cabezas y caras de tez morena.

Desde la siete de la mañana, la orquesta afina para su presentación. Los melodiosos acordes no le piden nada a las grandes orquestas, como la de Viena o la de Chicago.

En punto de las diez de la mañana, con el lugar 90% de su capacidad, Lilia López Hernández, elegida para presidir las fiestas del Lunes del Cerro, dio la bienvenida a todos los asistentes e inauguró el evento. La oriunda de Loma Bonita disfrutó en primera fila de las danzas ofrecidas a la diosa Centéotl.

Chinas Oaxaqueñas Llegan Bailando

Al evento del presente año asistió la actriz Yalitza como invitada de honor, quien no paró de captar con su celular, desde las primeras butacas, donde se ubicaba su lugar, cada uno de los movimientos de sus paisanos, luciendo como la nueva diva del cine mexicano.

Todas las delegaciones, cuando culminan su participación, comparten con los presentes un detalle o presente de su tierra, como tlayudas, pan, tenates, sopladores y piñas.

No puede haber mejor comienzo que con las mujeres de los Valles Centrales, las cuales portan sus enormes canastas enfloradas y monos de calenda. Entraron bailando y con una enorme sonrisa demuestran la actitud zapoteca del dicho “Ya lo estamos viendo, ya estamos aquí”, palabras que hacen alusión a algo que sin duda alguna se va a realizar.

La banda de música, en perfecto acompañamiento con la orquesta, hizo sonar El jarabe del valle, con el cual arrancaron aplausos de los asistentes.

Esta calenda es la encargada de anunciar al Estado, que ya se acerca la Guelaguetza, hacen sus rondines carnavalescos por las calles principales de Oaxaca.

La grata sorpresa la dio la delegación de Chipaca de Castro, que participó por primera vez. Representaron el rapto de una novia, quien posteriormente se casa con su novio. Esto fue armonizado por el Son de la cooperación (mediu xhiga).

De Chalcantongo de Hidalgo (procedente de La Mixteca), llegaron los chilolos con su danza de carnaval, la cual en la época de la Colonia era una burla a los españoles que los habitantes de la zona realizaban como protesta.

Villa Sola de Vega llegó alegre con su Fiesta solteca y mostrando su Jarabe de la rosa. No era de sorprenderse ver a las demás delegaciones ensayando en los pasillos del auditorio o aplaudiendo a sus paisanos, mostrando así que la unidad es una de las características más arraigada en los sureños.

Huautla de Jiménez, la población de la montaña, mostró lo buenos que son con su mayordomía y la labrada de cera, mientras que en el aire sonaban sus sones mazatecos.

Tlaxiaco y su hija pródiga

Sin duda, este rincón de Oaxaca está de moda, y es que de aquí es la mujer que le dio lucidez al estado: Yalitza, quien no paró de captar con su celular cada uno de los movimientos de sus paisanos desde las primeras butacas, luciendo como la nueva diva del cine mexicano. Ella no dejó de corear la Canción mixteca, del compositor José López Álvarez, oriundo de la región.

Unión con la Naturaleza

El tiempo de redimir con la madre naturaleza fue cuando Santa María Tlahuitoltepec saltó a la tarima con sus sones mixes. Ellos ofrecen su danza al rey Konk hëy por las bondades que reciben en su hogar, campo y en su persona. La sincronía de ellos te hace pensar que estás ante un verdadero caleidoscopio al tamaño natural.

El reloj marcaba las 12 del día y en el cielo, el sol bañaba Oaxaca a todo lo que daba, en las butacas, el público prevalecía con buen ánimo cuando los oriundos de Zaachila se apoderaron del lugar, regalándonos su Danza de la pluma.

Para los presentes, este fue uno en los momentos más esperados, y es que la vestimenta con enormes penachos hace aún más deliciosa la vista. La representación de la conquista de los españoles sobre los aztecas, liderados por Moctezuma, logró la ovación de pie.

Zanates, zopilotes y toros llegaron muy bien coordinados, bailando los sones de San Pedro Pochutla, dando una representación fidedigna de una boda de aquellos lares.

¡Baila, Baila, Flor de Piña!

Este es el clímax del evento. Todas las delegaciones, cuando culminan su participación, arrojan o comparten con los presentes un detalle de su tierra, como tlayudas, pan, tenates, sopladores y piñas.

Esta fruta es muestra de la alegría de la mujer por obtener una buena cosecha del ananá (piña), las cuales se presentan con coloridos huipiles y con gruesas trenzas negras anudadas con largos listones de colores.

Llegó el guajolote

Con mole negro y chocolate, Ocotlán de Morelos mostró cómo se hace una boda, desde el pedimento por parte del novio y su familia, quienes llevan una abundante ofrenda a la casa de la dama el viernes antes de la unión.

Todo tiene su final

El broche de oro lo dio Putla Villa de Guerrero, ya que los tiliches y las chilenas entraron al quite bailando los sones del carnaval putleco, ganándose los aplausos y gritos de alegría de la audiencia. La función matutina del lunes del cerro tuvo sin duda sus cinco estrellas.

Las Ocho Regiones de Oaxaca
Cañada Papaloapan
Costa Sierra Norte
Istmo Sierra Sur
La Mixteca Valles Centrales

Modificado por última vez en Viernes, 13 Septiembre 2019 13:50
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