Aseguran escena de crimen en práctica para la materia de Medicina Forense

Por la calle de Berlín, en la colonia Juárez de la Ciudad de México, una camioneta blanca se desplaza a gran velocidad, mientras un hombre corre y se escuchan disparos; más adelante la camioneta embiste al corredor y se estrella contra un poste de luz. De la cabina del conductor baja una persona malherida, se desplaza unos metros y se desploma. El saldo rojo: dos muertos.

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Poco después del incidente llega a la escena del crimen un equipo de expertos de la policía, del Ministerio Público, Procuraduría General de la República (PGR) y del Servicio Médico Forense para asegurar la escena del crimen y recabar la evidencia que permita el esclarecimiento de lo que ahí sucedió.

Algunos curiosos se acercan expectantes y otros, de momento, ríen, y es que se trata de una práctica de campo desarrollada por alumnos de la maestría en Criminología del campus Berlín de la Universidad ICEL, que han armado la escena para la materia de Medicina Forense, en una práctica denominada “levantamiento de cadáver”.

Guiados por el profesor Hugo Felipe Muñoz Guzmán, los estudiantes acometen con entusiasmo esta práctica “que nos permite salir de la rutina y, sobre todo, nos ayuda a comenzar a encarar más de cerca una escena de crimen simulada, pero con elementos de la realidad”, nos comenta la estudiante Cindy Anaís García

Alanís, encargada de marcar con tiza en el suelo los contornos de los cuerpos, huellas hemáticas y casquillos de bala percutidos.

Algunos estudiantes llegan con batas, portando guantes de látex y con playeras que los identifican como miembros de la PGR, el maestro luce una del Ministerio Público Federal (MPF) y hay incluso la que porta un uniforme real de la policía del Distrito Federal, donde labora actualmente.

“A mí me tocó la última vez hacerla de cadáver, y creo que de nueva cuenta volveré a interpretar ese papel”, nos comenta el alumno Alfredo Arturo Sánchez Padilla, a quien efectivamente le toca el turno de ser el sujeto arrollado por la camioneta.

“Es divertido, pero lo importante es que estas prácticas nos ayudan mucho en nuestra formación como criminólogos”, apunta el joven mientras sus compañeros le aplican unas gotas de sangre falsa para darle más realismo a la escena: “La sangre la compramos donde venden disfraces y nos sirve para la parte de identificación de indicios”.

Una práctica que atrae curiosos

Para asegurar una escena del delito lo primero que se hace es acordonar la zona para evitar su contaminación, y así se procede con la camioneta, propiedad del maestro Muñoz Guzmán, dispuesta adecuadamente para la práctica.

“Se procede entonces con la conservación y preservación del entorno, y se aplican las técnicas de identificación, señalamiento y levantamiento de indicios para identificarlos por su naturaleza física, química, biológica y balística”, nos explica el maestro mientras le indica a la alumna Itzel Sánchez Padilla la manera correcta de señalar con tiza en el piso la silueta de los cuerpos tirados, de los huellas hemáticas y de las balas o casquillos regados en la calle y dentro de la camioneta.

También se toman huellas dactilares, registros del automóvil, rastros de sangre, y en otros casos se recogen muestras de otras evidencias, como puede ser semen, orina y saliva, en caso de violación; rastros de artefactos explosivos y droga para su análisis en laboratorio.

El trabajo continúa con la toma de fotografías, el levantamiento del cadáver y evidencias, embalaje y etiquetado de los materiales recabados, para terminar en la cadena de custodia, para proceder con las investigaciones.

Con más de diez años de experiencia en el Ministerio Público Federal, y con tres libros publicados: Teoría del delito (editorial Ubicus), Criminología y sus generalidades y Manual de medicina forense (Universidad Regional de Sonora), el maestro Hugo Felipe desde el año 2008 da clases de Criminología en los campi Tlalpan y Berlín de la Universidad ICEL, y ha realizado ya esta práctica en algunas ocasiones.

Como parte del anecdotario, el maestro recuerda: “Para hacer estas prácticas damos aviso a las autoridades, pues ya nos ha pasado que, por el realismo de la escena, los vecinos se alarman, avisan a la policía y se acercan para ver y preguntar lo que pasó, o incluso para ayudar”.

El estudiante Rodolfo Pérez García se encarga de revisar algunos rastros de sangre en la camioneta, en tanto que Yolanda Vizuet Chávez, Georgina Nohemí Mercado Rodríguez y Óscar Pérez Esquivel recogen ojivas y casquillos del suelo, así como Elizabeth Hernández Zetina, con su uniforme de policía, ayuda en las labores de investigación y dando información a algunos curiosos que se acercan al lugar.

La práctica termina con la foto del grupo y la sonrisa dibujada en el rostro de todos los presentes, muestra de la satisfacción por el deber universitario cumplido. Al día siguiente se entregarán los resultados de la práctica académica al profesor, y en un futuro no lejano estos mismos alumnos seguramente recordarán con nostalgia y gratitud las lecciones de esta práctica cuando ejerzan ya su profesión como verdaderos criminólogos.

Modificado por última vez en Jueves, 27 Febrero 2014 14:30