De Tez Blanca y Cabello Largo; así es el Fantasma del Campus Tlalpan

Toda escuela tiene entre sus pasillos y salones una presencia sobrenatural, y el campus Tlalpan de la Universidad ICEL no podía ser la excepción.

  • 14 Noviembre
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  • Corresponsalía Tlalpan
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Desde hace algún tiempo, o por lo menos desde que ingresé a este plantel, he oído historias sobre un fantasma que lo ronda, y la verdad me picó la curiosidad. Por eso, y en el ambiente que rodea estos días decidí hacer unas entrevistas a los prefectos Francisco Perea y Enrique Monroy para que nos contaran algunos hechos que coinciden y ponen los pelos de punta, sobre todo al tomar en cuenta que las charlas se hicieron por separado y al parecer nunca, ninguno de ellos, había hablado con nadie del asunto.

Francisco Perea, o Paquito como le decimos de cariño, platicó que hay una chica de entre 12 y 15 años, que se mueve, o más bien se desliza por los pasillos de los pisos superiores, y que silenciosamente se asoma por los barandales. La describió de piel blanca, cabello al hombro, lacio y negro, que impide apreciar bien su rostro, y usa un vestido floreado.

Paco contó que en el año 2010 acababa de entrar a trabajar a esta escuela, y como la una de la tarde ya no había alumnos por lo que emprendió una ronda de vigilancia en los salones del último piso. De pronto, en el extremo del pasillo vio a esta chica asomada sobre el barandal, mirando hacia las jardineras.

Le llamó la atención que hubiera alguien a esa hora. Le gritó a la chica, preguntándole quién era y qué hacía ahí, pero la muchacha hizo un giro rapidísimo y se desvaneció. El prefecto pensó que había entrado a algún salón, pero para su sorpresa todas las aulas estaban cerradas con llave, a pesar de eso abrió la última, la cual estaba vacío, aunque al salir sintió que soplaba un aire helado, que nada tenía que ver con el radiante sol y el calor que rodeaba a todo el edificio.

Esa fue la primera vez que la vio, pero la más reciente fue el año pasado, mientras adornaba con globos el gimnasio para un evento. Ella subió las escaleras e las gradas y se quedó mirando, recargada en el barandal, pero tampoco pudo distinguir sus rasgos. Fue inmediatamente a su encuentro, pero cuando llegó al segundo piso ya no estaba, sólo se sentía su presencia helada.

La Otra Versión de Horror

Por su parte, Enrique Monroy, Quique para todos, relató que hace como dos años estaba revisando que nadie se quedara en los salones, y vio como una chica corría por el puente que une los edificios A y B de bachillerato.

Lo primero que pensó fue que era la hija de algún trabajador que corría por ahí. En voz alta le preguntó qué hacía allí y que por qué corría, entonces Quique escuchó mucho ruido, como de bancas que caían, y ella desapareció.

Pensó que se había escondido la joven en algún salón, pero todos estaban cerrados y vacíos, de ella no había ni rastro, no podía haber salido por otro lado, y de nuevo, sólo una brisa helada cubría el ambiente. El prefecto salió casi, pero escuchando todavía el ruido de cosas que caían.

También el conserje y algunos de los guardias dicen oír ruidos por las noches, de objetos que caen y bancas arrastradas por el piso. Es curiosos que siempre la han visto entre la una y las cinco de la tarde.

Yo no creo mucho en esas cosas, tal vez tendría que indagar un poco más sobre la historia de la escuela y el terreno, pero por lo pronto confieso que sí me gustaría verla y tomarle una linda fotografía.

Modificado por última vez en Martes, 14 Noviembre 2017 18:53