EN TOCHO BANDERA Con Sólo 56 Segundos en el Reloj, La Villa se Impuso en Licenciatura

Una jugada y sólo 56 segundos en el cronómetro los separaba de la victoria… o la derrota. Seis puntos de diferencia, un tiempo fuera de los contrincantes y una jugada en zona roja para empatar y, tal vez, dos puntos extras para ganar inclinaban la balanza en la final Varonil del Torneo Intercampi de Tocho Bandera.

  • 20 Diciembre
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  • Cesar Chavez
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Se presenta un jugador lesionado de Coacalco. El médico se acerca para revisarlo y diagnostica un golpe leve en el tobillo. El número 4 de La Villa da indicaciones a sus jugadores para no perder la calma y recordar la importancia de la última ofensiva del contrario.

“¡Venga, equipo!, nos queda casi un minuto para acabarlos”, señaló el capitán de la escuadra mexiquense. El ambiente se tornaba tenso, el nerviosismo se reflejaba en las dos bancas, entre los gritos del entrenador de Coacalco, que daba indicaciones desesperadamente a su ofensiva, pues ya no eran gritos esperanzadores, sino de frustración al ver a sus pupilos, los actuales monarcas de la categoría de Varonil Licenciatura, abajo en el marcador.

Cuarta oportunidad y cinco yardas por avanzar para Coacalco. El centro envía nervioso la pelota al mariscal, quien corre por su flanco derecho, pero es perseguido de cerca por el 18 de La Villa, que se arroja para quitarle la banda de su cintura. “Es nuestra primera, Pato”, gritaba el entrenador Paulo, y todos los jugadores de La Villa comienzan a abrazarse, sabiendo que quedaban menos de 30 segundos en el reloj de juego.

El árbitro pita. El balón llega a manos de Erick, capitán y quarterback del campus La Villa, quien pone una rodilla en tierra para terminar la primera jugada. Se detiene el cronómetro. Es tiempo fuera de Coacalco, pero en plena confusión, los jugadores de la banca comienzan a ingresar al terreno para celebrar, pensando que el partido había terminado. Se marca entonces castigo de cinco yardas por invasión del terreno de juego.

Es segunda oportunidad, de nuevo el balón es para Erick, quien vuelve a hincarse. Se hace entonces un desconcertante silencio de cinco segundos, que parecía de minutos, y entonces el árbitro dictamina el final del partido con un silbatazo final.

Los ánimos se desbordan y La Villa consigue así el titulo por segunda vez en su historia, con marca de 12 a 6, en un partido en el que 56 segundos cambiaron la vida de siete jugadores y un entrenador que se quedó sin voz; 56 segundos de una porra que no dejaba de alentar a los jugadores, los 56 segundos más vibrantes para muchas vidas.

Modificado por última vez en Miércoles, 20 Diciembre 2017 14:31