Entrevista a Claudia Roxana Chávez Díaz, Directora del Campus Lomas Verdes

Incluiré Preceptos de la Filosofía Japonesa Para Mejorar el Aprovechamiento Escolar

Cuando un alumno comprende algo nuevo, su mirada vaga se transforma en una de enfoque, algo que no tiene precio… Es la magia de aprender. CLAUDIA ROXANA

  • 13 Abril
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  • JUAN EDUARDO VELASCO NAVARRO
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Si algo aprendí de los japoneses cuando estuve trabajando para el gobierno de ese país es que se debe compartir el conocimiento; ellos siempre están abiertos a aprender cosas nuevas de una cultura tan diferentes a la suya, como lo es la de México, y esa misma filosofía es la que pretendo inculcar mientras esté al frente del campus Lomas Verdes de la Universidad ICEL.

Es Claudia Roxana Chávez Díaz la que habla y afirmó lo anterior durante la entrevista realizada para Expreso UI, durante la cual nos compartió parte de su vida, anécdotas diversas y lecciones aprendidas, no sin dejar de señalar que este campus universitario posee un gran potencial por su infraestructura y la zona en la que está ubicado, razón por la que considera menester trabajar de la mano con profesores y alumnos para obtener los mejores resultados.

“Espero contribuir con nuevas ideas que se sumen a lo que ya se ha cosechado en esta campus en materia académica”, nos comparte mientras observa por la ventana de su oficina hacia las instalaciones del claustro universitario, y luego nos subraya: “Pero el primer paso es conocer a fondo la forma en que ha operado para poder reforzar lo que está bien, y trabajar con esmero, dedicación e inteligencia en las áreas de oportunidad”.

Apasionada del futbol, lectora empedernida de la literatura romántica y admiradora de cantautores cubanos y españoles, Claudia Roxana asumió la dirección del campus Lomas Verdes desde el 29 de enero pasado, y desde entonces se ha propuesto aplicar lo aprendido de la cultura japonesa para mejorar la educación en su nueva responsabilidad, además de que se ha propuesto como meta erigir al plantel en importante centro para el aprendizaje de idiomas.

En el País del Sol Naciente

Corría la década de los años 1990 cuando Claudia Roxana cursaba francés, inglés y japonés; entonces se le presentó la oportunidad de participar y ganar una beca otorgada por el Ministerio de Cultura de Japón para mejorar su dominio del idioma y cursar un diplomado sobre la cultura del país oriental, ni más ni menos que en la ciudad capital de Tokio.

Como egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación, contó con las facilidades que le brinda su carrera para poder relacionarse con los demás. Mientras se desempeñaba como Coordinadora Editorial de la revista Impacto, fue enviada a cubrir una nota sobre la recesión que se desató en el País del Sol Naciente entre 1998 y 1999.

Ahí aprovechó su acercamiento y contactos previos con la embajada de Japón para hacer su trabajo periodístico, y poco después le ofrecieron ahí un puesto para trabajar como Coordinadora de Relaciones Internacionales entre los municipios conurbados del Estado de México y la prefectura de Saitama, pues ambas megalópolis pertenecían al programa de Ciudades Hermanas por sus similitudes en lo tocante a movilidad poblacional.

Comentó que Saitama es una provincia creada en 2001 a partir de la unión de las ciudades de Urawa, Omiya (importante centro de comunicaciones ferroviarias), Yono e Iwatsuki (integrada en 2005), la cual se encuentra en el área del Gran Tokio, de modo que muchos de sus residentes viajan diariamente hacia la capital japonesa para laborar, al igual que sucede con habitantes mexiquenses que se desplazan a sus trabajos situados en la Zona Metropolitana del Valle de México.

“Fue en esa etapa cuando descubrí mi vocación por la docencia y la importancia de compartir lo que uno sabe, pues en la embajada se implementaba una dinámica en la que cada persona instruía a las demás en lo que conocía mejor para enriquecernos como grupo y potenciar el trabajo en equipo, de modo que yo les daba clases de inglés y español”, rememora con cierta nostalgia Claudia Roxana, quien no se imaginaba entonces que el de la educación sería el derrotero profesional que seguiría hasta la fecha.

“Me di cuenta que disfrutaba enseñar cuando observaba la magia de aprender en los estudiantes, pues cuando un alumno comprende algo nuevo, su mirada vaga cambia por una de enfoque, algo que no tiene precio”.

Al concluir este ciclo comenzó su camino a la enseñanza en un instituto de idiomas, donde se desempeñó como docente durante tres años, y luego como supervisora académica otros tres años. Después de esa vivencia, el siguiente paso fue incorporarse a la educación de nivel superior en instituciones privadas donde laboró por un lapso de once años, hasta sumar 17 de experiencia y una maestría en Educación.

¡Ay, amor!, su Libro Preferido

La lectura es otro de los pasatiempos favoritos de Roxana Chávez, sobre todo la literatura romántica, como las crónicas de amor y desamor que van desde el romance y el drama, a lo ligero y divertido, y que se encuentran en el libro ¡Ay amor!, de Luis Adrián Ysita, quien por cierto, es también es su esposo.

“Pero aclaro que no soy afecta al romanticismo cursi y meloso, sino al que habla de encontrar un compañero de vida que se encamine junto a ti por un trayecto y un destino común, complementándose ambos, en las buenas y en las malas, durante todo el recorrido”.

Una más de sus pasiones en la vida es el futbol y ha sido tal su afición por este deporte que lo practicó hace tiempo e incluso llegó a ser directora técnica de un equipo amateur: “La estrategia implementada durante un partido es ejemplo para ejercerla como plan de trabajo en la universidad”, nos apunta un tanto divertida por el símil.

La música es otro de los grandes gustos que tiene nuestra entrevistada, quien se confesó seguidora de autores de la trova cubana, como Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, así como de los españoles Joaquín Sabina y sobre todo de Joan Manuel Serrat, de quien guarda tan especial admiración, que la inspiró a bautizar a su hija con el nombre de Edurne, por uno de los temas musicales del cantautor catalán.

“Hoy mi hija tiene nueve años y su nacimiento ha sido una de las mejores experiencias de mi existencia”, nos relata un tanto conmovida: “Aún recuerdo la primera vez que escuché latir su corazón y las imágenes de ultrasonido que miré, lo cual atesoro en lo más profundo de mi alma”.

Un Campus Innovador

En lo tocante a su papel como directora del campus Lomas Verdes y los planes que tiene para mejorar el aprovechamiento escolar de los alumnos, aseveró que desea hacer más ostensible su papel como formador de nuevas generaciones de estudiantes comprometidos con el cambio.

“Más que nada pretendo inculcar en el alumnado una visión diferente de la vida, basada en la cultura del esfuerzo para cosechar frutos y desterrar esa mentalidad de la sociedad mexicana basada en la idea de que el éxito se alcanza por medio de suerte, palancas o mañana, sin dedicación”.

Señaló que la ubicación del plantel en el municipio mexiquense de Naucalpan de Juárez es privilegiada, pues al estar situado entre el poblado de San Mateo Nopala y la Superavenida Lomas Verdes, que comunica a los fraccionamientos cercanos de Las Alteñas, Bulevares y Ciudad Satélite, puede atender las necesidades educativas de diferentes estratos poblacionales.

En este sentido, advirtió que se ha propuesto abrir horarios que hasta el momento no ha manejado el campus, como el turno vespertino, así como las licenciaturas y bachilleratos sabatinos, que se acomodarían a las necesidades de los alumnos que trabajan.

Además, como punto clave de su gestión al frente del campus Lomas Verdes, se ha propuesto vigorizar la enseñanza de idiomas, lo cual ella conoce muy bien, incluyendo clases los sábados: “Y, por supuesto, implementar esa dinámica de compartir los conocimientos que nos enriquezcan a todos como comunidad, el seguir toda esa filosofía de vida que aprendí en la embajada de Japón, pero ahora en beneficio principalmente de los alumnos”.

Modificado por última vez en Lunes, 16 Abril 2018 19:02