ESPIRITISMO EN LA REVOLUCIÓN, Madero y la Rebelión Guiada desde el Más Allá

Era espiritista. Francisco I. Madero invocaba las almas de los difuntos para que lo guiaran en su vida, y ellos le respondieron haciéndolo protagonista de la más asombrosa epopeya de la historia mexicana, desde la Independencia, con ecos que estremecieron en todo el planeta.

  • 15 Noviembre
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  • Guillermo Saad Uribe
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Fue así, en sesiones y trances iniciados en su rancho Australia, de Coahuila, que el principal impulsor de la Revolución Mexicana, y quien llegaría a ser el primer presidente efectivamente electo democráticamente del país, se apegó fielmente a dictámenes de ultratumba emitidos por diversos espíritus, entre los que él mismo identificó a Benito Juárez.

A los 18 años viaja Madero a París, a estudiar peritaje mercantil. Ahí tuvo contacto con sectas espiritistas y se adentró en temas del más allá. De regreso a México fundó el Círculo de Estudios Psicológicos San Pedro y mantenía correspondencia con uno de los más encumbrados líderes espiritistas, Allan Kardec (cuyo nombre verdadero era Hippolyte Léon Denizal Rivail), autor de El libro de los espíritus.

De ahí abrevó Madero parte de sus conocimientos sobre esta práctica que ha tenido entre sus más distinguidos seguidores a personajes como el escritor inglés sir Arthur Conan Doyle (creador del detective Sherlock Holmes), y el presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, quien realizaba sesiones junto con su esposa Mary Todd en la Casa Blanca (1).

Además de acercarse a la cultura hindú mediante el Bhagabad Gita y a los preceptos masones, escribió varios artículos bajo el seudónimo de Arjuna, y colaboró con las revistas espiritistas La Cruz Astral, El Siglo Espírita, Alma y Helios, entre otras, además de enviar colaboraciones para la primera y segunda edición del Congreso Espírita, celebrados en 1906 y 1908, respectivamente.(2)

Llegó a convertirse en un médium escribiente que entraba seguido en trance. El primero de los espíritus que contactó fue el de su hermano Raúl, muerto muy pequeño y cuyo deceso lo impactó. Le siguieron varios más, siendo el más decisivo el que se hacía llamar José, quien le indicó la vía política para contribuir con la “iluminación del mundo”.

“Estas comunicaciones –escribió Madero en sus Memorias– me hicieron comprender a fondo la filosofía espiritista y, sobre todo, su parte moral, y como en lo íntimo me hablaban con gran claridad de los invisibles que se comunicaban conmigo, lograron transformarme, y de un joven libertino e inútil para la sociedad, han hecho de mí un hombre de familia, honrado, que se preocupa por el bien de la patria y que tiende a servirla en la medida de sus fuerzas.”(3)

El historiador Alejandro Rosas señala que José llamó a Madero “Soldado de la libertad y el progreso y “Luchador infatigable por la causa de la libertad”.(4)

En uno de los documentos autógrafos obtenidos por Madero en trance, y fechado en San Pedro (Coahuila) el 21 de octubre de 1907, el espíritu de Raúl le advierte: “Querido hermano: La lucha se acerca; para ti realmente va a principiar desde que empieces a escribir tu trabajo que tienes en preparación. Antes de la lucha pueden adquirir un gran desarrollo todas tus fuerzas, a fin de que desde la primera acometida sea mortal para tu enemigo, pues si empiezas la lucha débilmente será a la derrota a donde marcharás con seguridad”. (5)

Y en otro documento lo incita: “Hoy sales a la gran capital de la República. Vas con el objeto de defender la buena causa del Congreso”, y más adelanta remata: “No estarás solo en tan noble tarea; nosotros estaremos contigo. Ten fe”.(6)

Del Manual Espírita a la Lucha Armada

Con la publicación de dos libros, uno dedicado a la política y el otro al espiritismo, Francisco Madero delineó su camino y destino en la vida. En La sucesión presidencial manifestaba la necesidad de transformar el sistema político encabezado por la dictadura de Porfirio Díaz y la aristocracia. En su Manual espírita, que escribió bajo el seudónimo de Bhíma, plasmó los preceptos básicos de esta práctica paranormal.

Para su misión política fundó el Partido Antirreeleccionista, lanzó su candidatura a la presidencia y adquirió fama, incomodando al Presiente Díaz., por lo que fue aprendido en Monterrey, y enviado bajo arraigo en la ciudad de San Luis Potosí, donde concibió su Plan de San Luis, en el que sostenía el lema “Sufragio Efectivo–No Reelección”, y llamó a la luchar armada para el 20 de noviembre de 1910, a partir de las seis de la tarde, dando así inicio a la primera y muy corta etapa de la Revolución Mexicana, que culminó con la renuncia y exilio de Porfirio Díaz, en mayo de 1911.

Francisco, el “microbio peleando contra un elefante”, según lo describiría su propio Padre, Raúl Madero, se convertiría en el primer presidente electo en las más limpias elecciones que había tenido México en su historia, impulsando en el plano astral las leyes, la democracia y, literalmente hablando, el espíritu de la Constitución de 1857.

¿Los Espíritus También Fallan?

Siendo ya presidente en funciones, del 9 al 19 de febrero estalla el episodio conocido como la Decena Trágica, en la que parte del ejército y viejos porfiristas se rebelan contra el gobierno legítimo de Madero, y se atrincheran en La Ciudadela, desde donde atacan.

Fueron diez días de bombardeos, tiroteos y muerte en el Centro de la Ciudad de México, que culminaron con la dimisión a la Presidencia y muerte del caudillo, por lo que subió a la presidencia Victoriano Huerta e inicio la etapa más cruenta de la Revolución, la cual tuvo como protagonistas a Pancho Villa, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón.

No obstante haber logrado lo que parecía imposible, aparentemente guiado por sus espíritus amigos, al parecer estos no fueron lo suficientemente suspicaces para prevenir a Madero de estos oscuros acontecimientos, o si lo hicieron, fue tomado con resignación por el líder.

Madero impulsó la primera etapa de toda la Revolución Mexicana, y esto a la larga traería consecuencias para un nuevo orden social y político en México, pero también más allá de sus fronteras, pues se trata de la primera revolución del siglo 20 en el mundo, aún antes de la rusa, que estalló en octubre de 1917, cuando nuestro país ya había estrenado su Constitución desde el 5 de febrero de ese año.

Si con Porfirio Díaz el país había adquirido fama de nación en pleno ascenso, con esta lucha armada el país se convirtió en un referente de reivindicaciones sociales, políticas y económicas, y cabe destacar incluso que diversas naciones imitarían el modelo mexicano y muchas de sus leyes, incluida su Constitución.

Modificado por última vez en Miércoles, 15 Noviembre 2017 10:25