Fonoteca nacional, memoria sonora

Estudiantes de Comunicación asistieron a una visita guiada a la Fonoteca Nacional, situada en Coyoacán, con el objetivo de conocer de sus funciones, acervo y sobre la importancia de preservar y cuidar los sonidos, ya que muchos están en peligro desaparecer.

  • 20 Febrero
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  • Jossette Aurora García Moreno
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La primera sala que conocieron fue la biblioteca, donde se les ofreció una plática les fueron mostrada joyas auditivas que se almacenan en este museo, como un audio de Porfirio Díaz de 1909, grabado en el Castillo de Chapultepec, y el Canto Guichón, grabado en 1898.

También escucharon una emisión del viejo programa radiofónico Gran Premio Aurrerá de los 64 mil pesos y el doctor IQ, encarnado por Jorge Marrón, que fue importantes y emblemático en la historia de la radio mexicana.

Además, conocieron sobre los escalofriantes relatos de El Monje Loco, radionovela conducida en 1958 por Salvador Carrasco, así como el también exitoso Apagué la luz y escuche, con la voz varonil de Arturo de Córdova.

Los jóvenes oyeron comerciales de las décadas de los años 1940, 1950 y 1960, de marcas como Pepsi Cola, Jabón FAB, Bimbo y Jarritos, amenizados con cumbia, jingles, danzones y salsa, que utilizaban para capturar la atención de los radioescuchas.

Se dio vital importancia a los sonidos de la naturaleza, de los cuales algunos ya se han extinguido, por el ejemplo, el canto del quetzal, símbolo nacional de Guatemala.

El ganador del Premio Nobel de Literatura 1990, Octavio Paz, vivió en la planta baja de la Fonoteca cinco meses antes de morir. Por ello hay un espacio en su honor, donde se le escucha leyendo sus poemas y transmitiendo su pensamiento.

Con esta visita, el recinto enseñó a los alumnos la importancia de conservar la memoria sonora para el futuro.

Modificado por última vez en Miércoles, 20 Febrero 2019 17:17