REGALO DE FUNDACIÓN AZTECA Visita a Puebla con Compañeros de Trabajo y Nuevos Amigos

¡Gracias!, es lo que sinceramente manifestó el personal de este plantel a la Fundación Azteca, y muy especialmente a su Presidente y benefactor, Ricardo Salinas Pliego, por el viaje a Pueblas que les obsequió como regalo por el término del ciclo escolar.

  • 13 Septiembre
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  • Alan J. Hernández M.
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El viaje fue una gran experiencia y sobre todo algo que ayudó a unir al equipo de trabajo al convivir durante dos días en que todos se conocieron mejor.

El sábado 12 de agosto, el personal se reunió por la mañana para emprender la travesía en camión a la cuatro veces heroica ciudad de Puebla. Después de dos horas de viaje y con las imágenes de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl flanqueando el lado derecho nos encontrábamos cerca del destino.

Al llegar al Centro Histórico de la ciudad, la catedral Metropolitana fue punto de reunión para comenzar los recorridos con los guías y en los que se constató que la religión forma parte importante de nuestra cultura ya que con base en ella se edificó parte de nuestro devenir histórico y costumbres.

Prueba de lo anterior fue la visita a la catedral y a dos de sus muchas hermosas iglesias, donde se constató la grandeza de la arquitectura novohispana, la cual se refleja también en sus edificaciones seculares.

Un grato descubrimiento fue el lugar conocido como Secretos de Puebla, una red de túneles hermosos que recientemente abrieron para asombro de los turistas. Terminado este recorrido la comitiva fue a comer a un restaurante del centro para degustar la cocina regional, y posteriormente caminó por las calles de la ciudad, paseando por las tiendas de dulces y artesanías entre risas, fotos, juegos y el gusto de saberse acompañado por compañeros que, desde ese momento también se convirtieron en amigos

Por la noche todos fueron ubicados en las habitaciones de un confortable hotel, y luego de descansar, tomar un baño o una siesta, disfrutaron un hermoso espectáculo de videoarte proyectado en la catedral, para terminar el día con una espléndida cena.

El segundo día fue aleccionador. Después del desayuno, acudieron al Museo Internacional del Barroco, considerado uno de los mejores de México, que resultó increíble por su arquitectura y la museografía sobre este arte en el siglo XVII, el cual convive hoy de manera armoniosa con el uso de nuevas tecnologías.

Casi para finalizar la jornada se divirtieron subiendo a la Estrella de Puebla, la rueda de la fortuna más grande de Latinoamérica, desde donde se divisaron un panorama simplemente hermoso.

Para cerrar con broche de oro, la comida de despedida fue en el restaurante Casa Reyna, en donde apapacharon el paladar, y ya con barriga llena y corazón contento viajaron de regreso a la Ciudad de México.

Tristes, por haber terminado esta aventura, a las nueve de la noche arribaron al Plantel entre muestras de camaradería de compañeros de trabajo que, desde entonces, se hicieron nuevos amigos.

Modificado por última vez en Miércoles, 13 Septiembre 2017 17:25