¿Y SI PASAMOS UN BUEN 14 DE FEBRERO? Reflexiones en Torno al Día del Amor y la Amistad

Es 14 de febrero, es el Día del Amor y la Amistad, día de sonrisas, alegría, pasión, regalos, diversión; sin embargo, siempre hay un pelo en la sopa y lo malo es que la fecha, lejos de reflejar un sentimiento puro, se convierte en un gran día para la mercadotecnia; el amor se materializa en regalos, en tanto que los precios de los artículos más demandados para la ocasión suben estratosféricamente de precio.

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Como si sobrara el dinero, los restaurantes lucirán saturados, las florerías y tiendas de regalos de amor harán su agosto en febrero; los enamorados, en su intento de “quedar bien” y complacer a su pareja, se gastarán hasta la sonrisa.

Todo es correcto, siempre y cuando lo gastado vaya acompañado de un verdadero sentimiento de amor, que al día siguiente no se tenga la duda de si era inversión o simples ganas de quedar bien. El amor no se mercantiliza, pero siempre cae bien un detalle del ser amado, aunque no hay que perder de vista que todos los día son días del amor y la amistad.

No es que se quiera ser aguafiestas de los enamorados o enemiga de los comerciantes, pero a todo se le debe dar el justo valor, más a las cosas del corazón. Definitivamente, la amistad es algo valioso y difícil de encontrar; cuando se tiene, se debe cuidar, no permitir que pierda su significado. Es real, tener un gran amor o verdadero amigo no tiene precio, y por lo tanto será difícil comprarlo con regalos.

La amistad se debe cultivar todos los días, con esmero, abonarla con paciencia y comprensión, regarla constantemente con palabras de aliento emanadas del corazón para que crezca, se fortalezca y perdure hasta el último aliento.

El amor verdadero es el que trasciende en el tiempo y la distancia, el que mantiene viva la pasión, el respeto y la ilusión, el que acaricia el alma, dibuja sonrisas, despierta los sentidos y te hace sentir feliz y vivo en cualquier lugar o por cualquier motivo.

Un verdadero amigo es aquel que está siempre a tu lado, no te abandona en la peor situación; si caes, te ayuda a levantarte, ríe por tus alegrías y llora por tus tristezas, se alegra con tus triunfos y logros, y sufre tus descalabros.

El amor y la amistad no requieren de un día específico para manifestarse, tampoco se basan en cuánto tienes, no requiere de regalos costosos, sólo necesita sinceridad, comprensión, lealtad y que las personas entiendan que ese es el verdadero valor de los grandes amores y amistades duraderas.

La amistad es una cajita de cristal, limpia y transparente, que resiste toda prueba; en ella se guardan los sentimientos más gratos y puros, y esta ligada con el alma, los sueños y pedacitos del corazón.

Lo malo es que en estos tiempos, el amor y la amistad se confunden y cada quien le da el valor que prefiere, a veces hasta le pone precio porque el interés le ganó al sentimiento. Es bueno recibir detalles, dicen que los diamantes apasionan, las flores enamoran, pero nunca el amor debe caer ante la conveniencia o la mercadotecnia.

Las verdaderas amistades soportan cualquier daño y los amigos son capaces de enfrentar al mundo para conservar sus afectos. Un amigo es aquel que da aliento y ánimos, perdona e impulsa al éxito, escucha, aconseja, no se deja llevar con conveniencias ni prejuicios y aclara los malos entendidos.

En pocas palabras… la amistad y el amor deben de ser tan grandes y fuertes que no se dejen arrastrar por el poder de la mercadotecnia; que su estancia en las vidas de las personas no sea de un solo día o caiga derribado por la conveniencia, debe permanecer siempre y ser como la propia cajita de cristal, que refleja la pureza de los verdaderos sentimientos.


(*) Estudiante de Bachillerato en Comunicación, 3° cuatrimestre.

Modificado por última vez en Miércoles, 22 Febrero 2017 09:49